Necesidades
Resulta habitual que las escuelas de negocios se
plateen la incorporación de novedades para así intentar captar nuevos clientes
y mantener a los ya conseguidos.
Lo normal es referirse a diversas y recurrentes
situaciones coyunturales externas para justificar una reducción de la capacidad
de convocatoria, cuando en realidad lo que ocurre es que cuando se pretende
estudiar el comportamiento de los clientes, siempre vamos por detrás de ellos
esperando que las tendencias se vayan materializando como por arte de magia.
A pesar del magnífico esfuerzo que supone analizar
las necesidades de los clientes, el resultado es de reducida magnitud y si cabe,
de menor implantación al carecer de una propuesta realmente convincente.
¿Por qué estudia la gente?
La respuesta (ordenada por prioridades) a esta
pregunta resulta sencilla en cuanto fragmentamos a esa “gente”.
Los jóvenes con estudios universitarios o en la
recta final de sus carreras estudian para:
1.
Adquirir novedosos conocimientos
para complementar sus estudios.
2.
Ampliar sus habilidades personales
y profesionales para sustituir la falta de experiencia.
3.
Estar ocupados y relacionarse.
4.
Búsqueda de una tutoría o de
referencias concretas que les sirva de guía.
5.
Encontrar trabajo.
Este “mercado” se encuentra copado por las
universidades públicas y privadas que únicamente abastecen a sus “clientes” de
los enunciados 2, 3 y 4; así que se desprende que este colectivo no está siendo
atendido convenientemente.
Por otro lado, se encuentran aquellas personas que
no han finalizado sus estudios superiores o incluso no los ha iniciado, pero
que poseen una experiencia profesional extensa. Éstos estudian para:
1.
Mejorar supuestamente sus
perspectivas laborales ampliando curriculum.
2.
Relacionarse con personas con
actividades de mayor renombre.
3.
Asimilar “lo aprendido” para
obtener y conformar una opinión solvente.
4.
Búsqueda de una tutoría o de
referencias concretas que les sirva de guía.
Este “mercado” se encuentra copado por programas de
universidades privadas y escuelas de negocio, las cuales únicamente cumplen
satisfactoriamente con el enunciado 1.
Para finalizar, nos referimos a los empresarios que
suelen estudiar para:
1.
Relacionarse con sus “iguales”.
2.
Ratificar sus opiniones ya
conformadas, dando únicamente opción a metodologías o técnicas realmente
novedosas y presentadas en formatos no accesibles desde otras plataformas.
3.
“Estar a la última” para renovarse.
Este “mercado” se encuentra copado por escuelas de
negocio que cubren el enunciado 1.
Lo más habitual es que nos centremos en cuestiones
enfocadas hacia el beneficio reportado por la acción docente desde el enfoque
de la escuela de negocios y la consecución del umbral de rentabilidad
preestablecido, sin darnos cuenta de que un alumno está dispuesto a valorar
económicamente la actividad ofertada en relación directa a sus necesidades y
prioridades.
Hemos vivido unas épocas en que el acceso
tecnológico (informática) ha facilitado que la actividad docente se haya
expandido en relación a la cobertura de la misma, creando duplicidades en las
acciones formativas presenciales con la aparición de actividades
semipresenciales y On line.
Los problemas en este tipo de desdoble suelen
aparecer por:
o
La ausencia de personal docente (profesorado)
especializado.
o
La escasa adaptación de los
materiales y documentos al medio.
o
La ausencia de constancia por parte
de los profesores y tutores que no suelen “interpretar” ni respetar
convenientemente las prioridades de los alumnos, sino las suyas.
En el ámbito docente, dicho espectro (presencial,
semipresencial y On line) no se considera algo “especial”, al margen de su
significado en la cobertura geográfica.
Llama poderosamente la atención que una Escuela de
Negocios relacionada con un gentilicio o una ubicación geográfica concreta
aspire a una ampliación de dicho espectro. En definitiva, una
escuela de negocios que no sea “especial” no va a atraer a ningún alumno ajeno
a dicha cobertura geográfica, salvo que dicha escuela alcance acuerdos con
otras instituciones quedando en este caso, en un segundo plano.
En cambio, una escuela que patrocina la
investigación, crea sus métodos, los divulga y los defiende, es una escuela de
éxito. Para ello se debe establecer una concordancia expansiva, constante y
completa entre las excelencias empresariales del área geográfica (zona, origen
de las personas, sectores especializados, etc…) y los programas formativos.
Resumiendo… Primero se debe ser “especial” para
después hacer valer dicha especialidad.
Las innovaciones en términos docentes están viniendo
también en cuanta formato, aplicando acciones audiovisuales (video, clip, Skype, etc…) a temarios idénticos ya
conocidos y difundidos en infinidad de programas impartidos por universidades,
escuelas, etc...
Las innovaciones en la
actividad docente se reflejan en:
-
Aplicar y explicar disciplinas,
técnicas y metodologías únicas y aplicables inmediatamente.
-
Incorporar un “estilo” que haga al
receptor (alumno) sentirse “diferente”. No al emisor de la formación.
-
Afrontar el futuro de forma
individual sin acuerdos ni pactos con instituciones, universidades, empresas u
otros entes no afines.
-
Disponer de acceso a tutorías
personalizadas “de por vida” (antes, durante y después) con un matiz de
“maestro-instructor”.
-
Ofrecer actividades diferenciadas:
*Tendencias preferentes.
o
Por tema.
Genéricos.
Especialistas.
Únicos*.
o
Por duración.
9 meses*.
3 meses.
20 horas.
4 horas*.
o
Por número de alumnos.
Seminarios y eventos (espectáculo)*.
Grupos normalizados (20 personas).
Grupos reducidos (3 personas)*.
Individual*.
o
Por motivo.
Proyecto emprendedor.
Reciclaje.
Novedades*.
o
Por cobertura.
Local centralizada*.
On line internacional.
Nacional e internacional con
diferentes y variadas localizaciones (rutas programadas)*.
o
Por marca.
Escuela.
Profesor*.
Tema*.
o
Por aplicación.
Investigación compartida*.
Proyecto de empresa*.
Aprendizaje personal.
o
Por método.
Juegos o games*.
Audiovisual.
Descubrimiento inducido*.
Convencimientos.
Ejercicios customizados*.
Difusión
Como todos sabemos, la gran capacidad de divulgación
que nos permiten las Redes Sociales nos hacen cometer el error de activar
propuestas que se van diluyendo en el espacio digital sin probabilidades de
éxito.
La tendencia es la de crear un “grupo” de personas
afines que a su vez, vayan divulgando por sus propios medios los aspectos de
mayor interés. No se trata de un grupo numeroso, sino de generar un estímulo
suficiente como para que los integrantes (que se sienten únicos) aporten los
nuevos conocimientos adquiridos en sus propios debates, foros, opiniones y
transmisiones generando una corriente de opinión.
La fórmula para sentirse únicos, están reflejadas en
los puntos anteriores.
Es una realidad que el cliente “in company” o
empresa está desapareciendo para ser sustituido por la “persona” o individuo.
La razón está en la extrema competitividad interna dentro de la propia empresa
y en la idea de “menor” permanencia y estabilidad laboral.
Por otro lado, la edición de manuales y textos (de
autor) es una constante programada que lejos de alimentar el ego del “autor”,
ejerce de elemento dinamizador y recaudador de la actividad de las escuelas.
Conclusiones
Una escuela de negocios de éxito es aquella que
consigue relacionar aquello que enseña, la aplicación que hacen los alumnos de
lo aprendido, los resultados alcanzados y la difusión ordenada y secuenciada de
dichos elementos. El dinero, luego llega.
La tendencia mayoritaria es la de disponer de un
número reducido de “gurús” que den “nombre” a dicha escuela renunciando a una
difusión subjetiva, siempre y cuando no se encuentre relacionada con la entidad,
aumentando su reputación de forma recíproca a corto, medio y largo plazo. Este
término (gurú) debe ser alimentado por la escuela, a la vez que el profesor
debe alimentar la reputación de la escuela.
Sobre las disciplinas a impartir, se están
planteando aplicaciones innovadoras, teorías de “fabricación propia” y temas
que realmente empatizan con la problemática de la expansión del conocimiento,
ofreciendo al mercado una visión empresarial innovadora, revolucionaria y nunca
acomodada.
Sobre la relación con los alumnos, se ciñe a
realizar un seguimiento profesional continuado y consentido por el “alumno” a
través de una “tutoría sin fin”, aportando nuevas oportunidades de negocio o
apoyando las iniciativas propuestas por dichos alumnos.
Se van eliminando los acuerdos o pactos con
universidades y entidades institucionales, para dar una gran ponderación a una
propia “oficialidad”, desmarcándose del restrictivo molde concebido y aplicado
por el mundo universitario español. En el extranjero (USA, Israel, GB, etc…) se
alcanzan acuerdos de colaboración en algunos procesos de investigación con
equipos de trabajo muy específicos de las universidades. Hay que tener en
cuenta que el enfoque universitario en nuestro país es diferente, a la vez que
carece del carácter práctico que abanderan en otras latitudes.
La “escuela crea escuela” es la dirección a seguir.
Que copien los demás. Para ello se precisa una difusión inteligente, veraz, con
contenidos siempre interesantes huyendo de publicar “noticias” que no
desemboquen en el concepto de excepcionalidad de la escuela, de sus alumnos,
sus profesores o sus temarios.
Las tecnologías se aplican obligatoriamente, pero como
complemento y nunca como “novedad protagonista”. Nos referimos a presentaciones
audiovisuales, consultas por Skype, etc… que son necesarias, pero nunca definen
el modelo de transmisión de conocimiento.
Las acciones formativas se apoyan y se ven apoyadas
en editoriales, blogs y artículos premeditadamente expuestos a los medios.
El modelo de “clase” es extremo. O se trata de
espectáculo masivo o de acciones customizadas. En el primer caso, se trata de
“vender” novedades, líneas de investigación, resultados, etc… con apoyo
eminentemente audiovisual que debe repercutir en ser calificado de “evento
inolvidable”. En el segundo caso, se están desarrollando acciones individuales
totalmente customizadas que entran de lleno en la consultoría personal.
Una vez alcanzados estos grados, los precios de
dichas acciones deben ser superiores a la media.
Se hace recomendable que se genere una absoluta sinergia entre dicho profesorado y
las acciones asesoras/consultoras asumidas por la entidad, internas y externas,
generando herramientas o técnicas que deben ser comercializadas. (Poco dice de
la reputación del profesorado cuando para asesorar a la propia entidad o a
clientes se recurre a profesionales externos).
Se debe
escapar del acotamiento geográfico local y activar “giras” de algunos
seminarios exitosos, tanto a nivel nacional como internacional.
Para proyecciones exclusivamente de emprendedores,
la tendencia es ofrecer a las ideas aceptadas todo el apoyo formativo y
ejecutivo a los proyectos a cambio de un porcentaje (del orden del 25%) en la
futura entidad y por consiguiente, en sus actividades mercantiles durante un
periodo de tiempo anticipadamente pactado.