lunes, 2 de septiembre de 2013

Un informe que "rompe" con lo uniforme!

Tendencias en las actividades formativas (breve resumen)




Necesidades
Resulta habitual que las escuelas de negocios se plateen la incorporación de novedades para así intentar captar nuevos clientes y mantener a los ya conseguidos.
Lo normal es referirse a diversas y recurrentes situaciones coyunturales externas para justificar una reducción de la capacidad de convocatoria, cuando en realidad lo que ocurre es que cuando se pretende estudiar el comportamiento de los clientes, siempre vamos por detrás de ellos esperando que las tendencias se vayan materializando como por arte de magia.
A pesar del magnífico esfuerzo que supone analizar las necesidades de los clientes, el resultado es de reducida magnitud y si cabe, de menor implantación al carecer de una propuesta realmente convincente.
¿Por qué estudia la gente?
La respuesta (ordenada por prioridades) a esta pregunta resulta sencilla en cuanto fragmentamos a esa “gente”.
Los jóvenes con estudios universitarios o en la recta final de sus carreras estudian para:
1.       Adquirir novedosos conocimientos para complementar sus estudios.
2.       Ampliar sus habilidades personales y profesionales para sustituir la falta de experiencia.
3.       Estar ocupados y relacionarse.
4.       Búsqueda de una tutoría o de referencias concretas que les sirva de guía.
5.       Encontrar trabajo.
Este “mercado” se encuentra copado por las universidades públicas y privadas que únicamente abastecen a sus “clientes” de los enunciados 2, 3 y 4; así que se desprende que este colectivo no está siendo atendido convenientemente.

Por otro lado, se encuentran aquellas personas que no han finalizado sus estudios superiores o incluso no los ha iniciado, pero que poseen una experiencia profesional extensa. Éstos estudian para:
1.       Mejorar supuestamente sus perspectivas laborales ampliando curriculum.
2.       Relacionarse con personas con actividades de mayor renombre.
3.       Asimilar “lo aprendido” para obtener y conformar una opinión solvente.
4.       Búsqueda de una tutoría o de referencias concretas que les sirva de guía.
Este “mercado” se encuentra copado por programas de universidades privadas y escuelas de negocio, las cuales únicamente cumplen satisfactoriamente con el enunciado 1.

Para finalizar, nos referimos a los empresarios que suelen estudiar para:
1.       Relacionarse con sus “iguales”.
2.       Ratificar sus opiniones ya conformadas, dando únicamente opción a metodologías o técnicas realmente novedosas y presentadas en formatos no accesibles desde otras plataformas.
3.       “Estar a la última” para renovarse.
Este “mercado” se encuentra copado por escuelas de negocio que cubren el enunciado 1.

 Lo más habitual es que nos centremos en cuestiones enfocadas hacia el beneficio reportado por la acción docente desde el enfoque de la escuela de negocios y la consecución del umbral de rentabilidad preestablecido, sin darnos cuenta de que un alumno está dispuesto a valorar económicamente la actividad ofertada en relación directa a sus necesidades y prioridades.
Hemos vivido unas épocas en que el acceso tecnológico (informática) ha facilitado que la actividad docente se haya expandido en relación a la cobertura de la misma, creando duplicidades en las acciones formativas presenciales con la aparición de actividades semipresenciales y On line.

Los problemas en este tipo de desdoble suelen aparecer por:
o    La ausencia de personal docente (profesorado) especializado.
o    La escasa adaptación de los materiales y documentos al medio.
o    La ausencia de constancia por parte de los profesores y tutores que no suelen “interpretar” ni respetar convenientemente las prioridades de los alumnos, sino las suyas.

En el ámbito docente, dicho espectro (presencial, semipresencial y On line) no se considera algo “especial”, al margen de su significado en la cobertura geográfica.
Llama poderosamente la atención que una Escuela de Negocios relacionada con un gentilicio o una ubicación geográfica concreta aspire a una ampliación de dicho espectro. En definitiva, una escuela de negocios que no sea “especial” no va a atraer a ningún alumno ajeno a dicha cobertura geográfica, salvo que dicha escuela alcance acuerdos con otras instituciones quedando en este caso, en un segundo plano.
En cambio, una escuela que patrocina la investigación, crea sus métodos, los divulga y los defiende, es una escuela de éxito. Para ello se debe establecer una concordancia expansiva, constante y completa entre las excelencias empresariales del área geográfica (zona, origen de las personas, sectores especializados, etc…) y los programas formativos.
Resumiendo… Primero se debe ser “especial” para después hacer valer dicha especialidad.
Las innovaciones en términos docentes están viniendo también en cuanta formato, aplicando acciones audiovisuales (video, clip,  Skype, etc…) a temarios idénticos ya conocidos y difundidos en infinidad de programas impartidos por universidades, escuelas, etc...
Las innovaciones en la actividad docente se reflejan en:
-          Aplicar y explicar disciplinas, técnicas y metodologías únicas y aplicables inmediatamente.
-          Incorporar un “estilo” que haga al receptor (alumno) sentirse “diferente”. No al emisor de la formación.
-          Afrontar el futuro de forma individual sin acuerdos ni pactos con instituciones, universidades, empresas u otros entes no afines.
-          Disponer de acceso a tutorías personalizadas “de por vida” (antes, durante y después) con un matiz de “maestro-instructor”.
-          Ofrecer actividades diferenciadas:

*Tendencias preferentes.

o    Por tema.
Genéricos.
Especialistas.
Únicos*.
o    Por duración.
9 meses*.
3 meses.
20 horas.
4 horas*.
o    Por número de alumnos.
Seminarios y eventos (espectáculo)*.
Grupos normalizados (20 personas).
Grupos reducidos (3 personas)*.
Individual*.
o    Por motivo.
Proyecto emprendedor.
Reciclaje.
Novedades*.
o    Por cobertura.
Local centralizada*.
On line internacional.
Nacional e internacional con diferentes y variadas localizaciones (rutas programadas)*.
o    Por marca.
Escuela.
Profesor*.
Tema*.
o    Por aplicación.
Investigación compartida*.
Proyecto de empresa*.
Aprendizaje personal.
o    Por método.
Juegos o games*.
Audiovisual.
Descubrimiento inducido*.
Convencimientos.
Ejercicios customizados*.

Difusión
Como todos sabemos, la gran capacidad de divulgación que nos permiten las Redes Sociales nos hacen cometer el error de activar propuestas que se van diluyendo en el espacio digital sin probabilidades de éxito.
La tendencia es la de crear un “grupo” de personas afines que a su vez, vayan divulgando por sus propios medios los aspectos de mayor interés. No se trata de un grupo numeroso, sino de generar un estímulo suficiente como para que los integrantes (que se sienten únicos) aporten los nuevos conocimientos adquiridos en sus propios debates, foros, opiniones y transmisiones generando una corriente de opinión.  
La fórmula para sentirse únicos, están reflejadas en los puntos anteriores.
Es una realidad que el cliente “in company” o empresa está desapareciendo para ser sustituido por la “persona” o individuo. La razón está en la extrema competitividad interna dentro de la propia empresa y en la idea de “menor” permanencia y estabilidad laboral.
Por otro lado, la edición de manuales y textos (de autor) es una constante programada que lejos de alimentar el ego del “autor”, ejerce de elemento dinamizador y recaudador de la actividad de las escuelas.
 
Conclusiones
Una escuela de negocios de éxito es aquella que consigue relacionar aquello que enseña, la aplicación que hacen los alumnos de lo aprendido, los resultados alcanzados y la difusión ordenada y secuenciada de dichos elementos. El dinero, luego llega.
La tendencia mayoritaria es la de disponer de un número reducido de “gurús” que den “nombre” a dicha escuela renunciando a una difusión subjetiva, siempre y cuando no se encuentre relacionada con la entidad, aumentando su reputación de forma recíproca a corto, medio y largo plazo. Este término (gurú) debe ser alimentado por la escuela, a la vez que el profesor debe alimentar la reputación de la escuela.
Sobre las disciplinas a impartir, se están planteando aplicaciones innovadoras, teorías de “fabricación propia” y temas que realmente empatizan con la problemática de la expansión del conocimiento, ofreciendo al mercado una visión empresarial innovadora, revolucionaria y nunca acomodada.
Sobre la relación con los alumnos, se ciñe a realizar un seguimiento profesional continuado y consentido por el “alumno” a través de una “tutoría sin fin”, aportando nuevas oportunidades de negocio o apoyando las iniciativas propuestas por dichos alumnos.
Se van eliminando los acuerdos o pactos con universidades y entidades institucionales, para dar una gran ponderación a una propia “oficialidad”, desmarcándose del restrictivo molde concebido y aplicado por el mundo universitario español. En el extranjero (USA, Israel, GB, etc…) se alcanzan acuerdos de colaboración en algunos procesos de investigación con equipos de trabajo muy específicos de las universidades. Hay que tener en cuenta que el enfoque universitario en nuestro país es diferente, a la vez que carece del carácter práctico que abanderan en otras latitudes. 
La “escuela crea escuela” es la dirección a seguir. Que copien los demás. Para ello se precisa una difusión inteligente, veraz, con contenidos siempre interesantes huyendo de publicar “noticias” que no desemboquen en el concepto de excepcionalidad de la escuela, de sus alumnos, sus profesores o sus temarios.
Las tecnologías se aplican obligatoriamente, pero como complemento y nunca como “novedad protagonista”. Nos referimos a presentaciones audiovisuales, consultas por Skype, etc… que son necesarias, pero nunca definen el modelo de transmisión de conocimiento.
Las acciones formativas se apoyan y se ven apoyadas en editoriales, blogs y artículos premeditadamente expuestos a los medios.
El modelo de “clase” es extremo. O se trata de espectáculo masivo o de acciones customizadas. En el primer caso, se trata de “vender” novedades, líneas de investigación, resultados, etc… con apoyo eminentemente audiovisual que debe repercutir en ser calificado de “evento inolvidable”. En el segundo caso, se están desarrollando acciones individuales totalmente customizadas que entran de lleno en la consultoría personal.
Una vez alcanzados estos grados, los precios de dichas acciones deben ser superiores a la media.
Se hace recomendable que se genere una absoluta sinergia entre dicho profesorado y las acciones asesoras/consultoras asumidas por la entidad, internas y externas, generando herramientas o técnicas que deben ser comercializadas. (Poco dice de la reputación del profesorado cuando para asesorar a la propia entidad o a clientes se recurre a profesionales externos).
 Se debe escapar del acotamiento geográfico local y activar “giras” de algunos seminarios exitosos, tanto a nivel nacional como internacional.
Para proyecciones exclusivamente de emprendedores, la tendencia es ofrecer a las ideas aceptadas todo el apoyo formativo y ejecutivo a los proyectos a cambio de un porcentaje (del orden del 25%) en la futura entidad y por consiguiente, en sus actividades mercantiles durante un periodo de tiempo anticipadamente pactado.

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